:::"Salud...por todo lo malo, que hemos hecho porque de lo bueno...nadie se acuerda".:::


Nos pasamos la vida entera, intentando armar un currículum de virtudes. Tragamos veneno para no incomodar, damos la mano hasta quedarnos sin brazo y construimos altares enteros de buenas acciones, buscando una validación que, seamos honestos, es de cartón.

¿Y para qué? Basta un solo error, una sola decisión egoísta, un paso en falso o una palabra cruda para que el contador de la humanidad vuelva a cero. La gente, tiene una memoria dolorosamente selectiva y un morbo insaciable por la caída ajena. Tu lealtad de años se da por sentada, pero tu único momento de caos se tatúa en tu frente para siempre.

Así que hoy, brindo por lo malo. Brindo por las veces, que tuvimos que decepcionar a otros para por fin elegirnos a nosotros mismos. Por los puentes que quemamos solo para que el fuego nos iluminara el camino de salida. Por las veces, que fuimos irracionales, cobardes o imprudentes, porque en esos sótanos oscuros de nuestra moralidad fue donde realmente conocimos nuestros límites.


Brindo por ser, sin ningún tipo de culpa, el villano en la historia de alguien, que simplemente no merecía nuestra versión de héroe.

Deja de agotarte, intentando mantener un historial impecable para un público, que está esperando que te tropieces. La perfección es estéril; los santos solo están en las iglesias, llenos de polvo y en absoluto silencio. Nosotros, en cambio, estamos vivos. Equivocándonos, rompiendo cosas, sanando y sobreviviendo.

Salud por nuestra maravillosa y caótica imperfección. Que sigan hablando.

Fuente: Noches de Insomnio de un Poeta Loco y Soñador


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