:::Los Maestros del #10 en Liga Deportiva Universitaria de Quito.:::
El Estadio de Liga Deportiva Universitaria, se ha tejido una saga de magia y fantasía. Una historia, escrita no con tinta sino con gambetas, pases imposibles y goles, que se graban a fuego en la memoria alba. Esta es la crónica de los hombres, que vistieron la camiseta número 10, los arquitectos del sueño, los directores de la orquesta.
LOS PIONEROS: LA SEMILLA DE LA FANTASÍA.-
En los años dorados del fútbol quiteño, Ricardo "El Bocha" Armendáriz, plantó la primera bandera. Con una técnica depurada y un olfato goleador insuperable, demostró que el número 10...era sinónimo de lucidez y definición. Le siguió la elegancia italiana de Pietro "El Tano" Marcetti, cuyo nombre se coreaba cada vez, que se formaba una barrera rival: era el preludio de un cañonazo inatajable, que se colaba en la escuadra.
LA ERA DORADA: EL MAESTRO Y SU LEGADO.-
Luego llegó el hombre, el mito, la leyenda: Alex Aguinaga. "El Maestro", no jugaba, componía sinfonías con el balón en los pies. Su dribbling, era un enigma, su visión, un mapa del tesoro, y sus goles, obras de arte. Fue el estándar, contra el que se medirían todos los futuros 10. Bajo su influencia, la cantera alumbró a un prodigio: Alex Escobar, "El Pibe del Barrio Obrero". Colombiano, como el café fuerte, heredó la magia y le añadió...un toque de pícaro talento callejero, con esos tiros elevados ("lobres"), que dejaban sin aliento.
LA INVASIÓN DE LA CLASE PERUANA.-
El fútbol peruano, envió a dos embajadores de lujo. Julio César Antúnez, un volante de gambeta filosa y llegada implacable al área. Y Roberto "Chorri" Palacios, el cerebro con botas. Con su zurda mortal, era capaz de decidir un partido con un latigazo desde 30 metros, un verdadero francotirador del medio campo.
El repertorio, se enriqueció con el toque uruguayo. Francisco "Tano" Bertocchi, un hombre de regate matador que pululaba como una sombra en el área rival, siempre listo para el remate letal. Y Carlos "El Gringo" Berrueta, otro especialista en convertir las faltas en poesía trágica para los arqueros, con un potente tiro de larga distancia.
EL SHOWMAN Y EL ESTRATEGA DEL ÉXITO.-
En los 90, la afición se rendía a los pies de "Polo" Carrera. Fue el showman, el inventor de la jugada inesperada. Sombreros, bicicletas, fintas imposibles y goles de fantasía. Él, no solo quería ganar, quería hacer reír y maravillar. Años después, en la cúspide institucional del club, llegaría la serenidad y genialidad de Damián "El Piojo" Manso. Su calidad técnica y visión de juego fueron la brújula del equipo más glorioso. Fue clave en la obtención de la Copa Libertadores 2008, dirigiendo el mediocampo con autoridad, y brilló con luz propia en el Mundial de Clubes, desafiando al gigante Manchester United. Manso fue el cerebro que materializó un sueño.
EL LEGADO INMORTAL.-
Cada uno con su estilo, su nacionalidad y su carácter, tejieron la identidad de Liga de Quito. Del Bocha a Manso, pasando por el inmortal Aguinaga, demostraron que el '10' albos, no es un simple número en la espalda. Es una promesa. La promesa, de que...en cualquier momento, bajo el frío de Quito o el calor de una final, un hombre con ese dorsal, puede detener el tiempo, dibujar una sonrisa en la tribuna y escribir, con un gol o una jugada, un nuevo verso en la eterna historia del "Equipo del Pueblo".
Estos maestros, no ganaron solo partidos; ganaron el corazón de una afición, demostrando que en Liga, el número 10, es y siempre será...sinónimo de magia, liderazgo y gloria.
#FUTBOLISTAHISTORICO #FUTBOLISTADEANTAÑO
Fuente: Marco Corrales Espín



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